

A partir de los 16 años, los jóvenes se enfrentan a una etapa decisiva: comienzan a tomar decisiones sobre su futuro, su vocación, su manera de ver el mundo y su papel en él. En este contexto vital, el Programa Diploma (PD) del Bachillerato Internacional ofrece mucho más que una preparación académica: ofrece una formación integral que desafía, inspira y transforma.
Diseñado para alumnos de 16 a 18 años, el PD es la culminación del Continuo IB. Es un programa exigente, pero profundamente humano, que combina el rigor intelectual con el desarrollo personal, la reflexión ética y el compromiso social. En El Valle Alicante, representa el cierre de un camino coherente que comenzó en Infantil con el PEP y se consolidó en Secundaria con el PAI. Ahora, con el PD, los alumnos se preparan no solo para
entrar en la universidad, sino para afrontar el mundo con criterio, autonomía y propósito.
Avalado por universidades de todo el mundo, el Programa Diploma es reconocido por su profundidad académica, su enfoque internacional y su capacidad para formar jóvenes íntegros, reflexivos y con una clara visión de futuro. Sus titulados no solo acceden a las mejores universidades, también lo hacen con una preparación emocional, metodológica y ética que los diferencia.
En El Valle Alicante, vivir el PD significa aprender con exigencia, crecer con acompañamiento y decidir con libertad. Un proceso de transformación que conecta la pasión por aprender con el deseo de influir positivamente en el mundo.
En el PD, cada alumno elige seis asignaturas de diferentes áreas del conocimiento, asegurando una formación amplia pero personalizada. Algunas se cursan a Nivel Superior, donde se profundiza con mayor intensidad, y otras a Nivel Medio, garantizando equilibrio. Esta combinación permite al estudiante desarrollar una base académica sólida sin perder el enfoque en sus intereses y fortalezas personales.
El Programa Diploma no se limita a impartir contenidos. Existen tres componentes troncales, que lo hacen único:
El PD no solo enseña a estudiar: enseña a pensar, a investigar, a gestionar el tiempo, a debatir, a escribir con profundidad y a trabajar de forma ética y colaborativa. Todas estas habilidades, llamadas “enfoques del aprendizaje”, se integran de forma natural en la experiencia educativa y preparan al alumno para afrontar con confianza cualquier reto universitario o profesional.
Al final del programa, los alumnos se presentan a una evaluación externa rigurosa, validada por examinadores del IB. Esta combinación de exámenes, trabajos escritos, presentaciones orales y evaluación interna permite medir no solo los conocimientos, sino también la capacidad de análisis, la expresión y la aplicación del aprendizaje a situaciones reales.
El Diploma del IB es reconocido por miles de universidades en más de 75 países, incluyendo todas las universidades españolas. Muchas instituciones extranjeras otorgan acceso preferente, becas o reconocimiento de créditos a alumnos IB, valorando especialmente el perfil autónomo, crítico y comprometido que este programa cultiva.
Cada alumno elige seis materias (tres a Nivel Superior y tres a Nivel Medio), garantizando tanto profundización en sus intereses como equilibrio académico.
Tres componentes centrales —Teoría del Conocimiento (TOK), Monografía y Creatividad, Actividad y Servicio (CAS)— que fomentan el pensamiento crítico, la investigación profunda y el compromiso con la comunidad.
Se desarrollan habilidades clave: autogestión, pensamiento, investigación, sociales y de comunicación. Estas competencias atraviesan todas las áreas, preparando a los alumnos para la universidad y más allá.
Al enfrentarse a ensayos largos, reflexiones y proyectos creativos, los alumnos desarrollan habilidades académicas reales: investigación independiente, gestión del tiempo, escritura analítica y expresión oral, con reconocimiento global por las universidades.
El diploma IB se reconoce a nivel mundial en miles de universidades de 75 países incluido España. Ofrece ventajas como el acceso preferente o créditos universitarios gracias al perfil crítico, autónomo y creativo que forman.


Un elemento que distingue al Programa Diploma es su componente práctico y ético: Creatividad, Actividad y Servicio (CAS). Entrelazado con el núcleo académico, CAS representa la dimensión humana y experiencial del programa.
Durante al menos 18 meses, los estudiantes se involucran de forma continua —con un mínimo de 50 horas por categoría para que sea equilibrado.— desarrollando un proyecto CAS de al menos un mes de duración. Este proyecto es una ocasión para demostrar entrega y compromiso con la sociedad en la que vive.
Porque no solo hablamos de un modelo educativo excepcional, sino de resultados concretos que lo respaldan. En El Valle Alicante, el Programa Diploma del IB no se limita a ofrecer un currículo internacional de excelencia: se vive, se acompaña y se consolida con éxito.
Los datos de los últimos años lo demuestran. En la convocatoria más reciente, nuestros alumnos han alcanzado resultados extraordinarios:
La calificación más alta obtenida ha sido de 43 sobre 45 puntos, situándose entre las mejores puntuaciones posibles a nivel mundial.
Hemos logrado un 100 % de aprobados, lo que reafirma el compromiso del centro con el acompañamiento y la preparación individualizada.
Nuestra media general ha sido de 34 puntos, superando notablemente la media mundial del IB, que se sitúa en 30,58.
Estos resultados sitúan a El Valle Alicante como un referente en excelencia académica internacional, y avalan el esfuerzo conjunto de alumnos, docentes y familias. Pero más allá de los números, reflejan algo mucho más valioso: una comunidad educativa que cree en el potencial de cada estudiante, que lo acompaña a lo largo de todo el proceso, y que apuesta por una educación que forma personas íntegras, comprometidas y preparadas para el mundo.
El PD evalúa a los alumnos de forma rigurosa y equilibrada, combinando distintas herramientas que reflejan tanto lo aprendido como lo aplicado, a través de una visión académica e integral.
Al final del programa (mayo o noviembre), los alumnos se presentan a exámenes internacionales en cada asignatura. Estos exámenes incluyen ensayos, problemas estructurados, preguntas de respuesta corta, datos – y en algunos casos opciones múltiples – diseñados para medir la comprensión profunda, el análisis crítico y la aplicación del conocimiento a contextos reales.
Durante los dos años, los alumnos entregan trabajos, proyectos, presentaciones orales o prácticas de laboratorio que son evaluados por sus profesores y luego moderados por el IB, asegurando objetividad y coherencia.
CAS equilibra la exigencia intelectual del PD con vivencias reales, emocionales y creativas. Los alumnos aprenden que el conocimiento también se construye fuera del aula, en el hacer, en el experimentar, en el convivir.
Cada experiencia incluye momentos de reflexión guiada. Los estudiantes se detienen a pensar en lo que han vivido, cómo han crecido, qué han aportado y qué han aprendido de sí mismos y de los demás. Estas reflexiones se documentan en un portafolio digital personalizado.
A través de CAS, los alumnos desarrollan competencias como la iniciativa, la perseverancia, la empatía, la adaptabilidad o el trabajo colaborativo. Son habilidades transversales que acompañan toda la vida, mucho más allá del Bachillerato.
Aunque no tiene una calificación numérica, completar CAS es obligatorio para obtener el Diploma IB. Pero más allá del requisito formal, se trata de una vivencia que deja huella, que forma carácter, conciencia y compromiso.

No depende de un único examen, sino de una variedad de proyectos que reflejan su trabajo, pensamiento y expresión a lo largo del tiempo.
El IB asegura que todos los trabajos internos sean revisados y validados por evaluadores externos.
Los alumnos demuestran su nivel académico, su pensamiento crítico, sus habilidades comunicativas e investigadoras, y su compromiso personal.
Los exámenes IB y los proyectos del núcleo ofrecen un certificado reconocido internacionalmente, valorado por universidades de todo el mundo y equivalente al Bachillerato español.
Los profesores orientan y revisan cada etapa del proceso (ensayo, investigación, portafolio), asegurando que cada alumno dé lo mejor de sí.
Los alumnos trabajan desde el principio con los terminos de instruccción, los criterios de evaluación y definen metas hacia la preparación de los exámenes y del núcleo (TOK, Monografía y CAS).
Nuestros alumnos no solo completan el programa, sino que alcanzan altos niveles académicos y personales, lo que refleja la solidez del modelo educativo de nuestro centro.
El currículo del Programa Diploma está diseñado para ofrecer a los alumnos una formación académica exigente, equilibrada y profundamente transformadora. A lo largo de dos años —normalmente cursados entre los 16 y los 18 años— los estudiantes construyen su conocimiento, consolidan su pensamiento crítico y desarrollan una conciencia ética y global, que los prepara para afrontar con éxito los retos universitarios, personales y profesionales que les esperan.
El programa se estructura en seis grupos de asignaturas, de los cuales los alumnos deben elegir una materia por grupo. Estas materias abarcan Lengua y Literatura, Adquisición de Lenguas, Individuos y Sociedades, Ciencias, Matemáticas y Artes (o una materia adicional de otro grupo si eligen no cursar Artes). Algunas asignaturas se cursan a Nivel Superior, con mayor profundidad, y otras a Nivel Medio, permitiendo un enfoque flexible y adaptado al perfil de cada estudiante. Esta organización garantiza que el alumno adquiera una formación amplia, sin perder la posibilidad de especializarse en aquello que más le apasiona o que más se alinea con su futuro académico.
Pero si hay algo que define al Diploma IB, más allá de su estructura de materias, es su núcleo formativo: tres componentes troncales que invitan a los alumnos a reflexionar, investigar y actuar desde un lugar de autenticidad y compromiso. La Teoría del Conocimiento (TOK) les enseña a cuestionar cómo sabemos lo que creemos saber; la Monografía les ofrece la experiencia real de llevar a cabo una investigación académica de manera autónoma; y CAS (Creatividad, Actividad y Servicio) les conecta con la vida más allá de lo académico, a través de proyectos artísticos, deportivos y de acción social.
El aprendizaje en el PD no se basa en la memorización de datos, sino en la comprensión profunda, la conexión de ideas y la capacidad de transferir lo aprendido a situaciones nuevas y reales.
Por ello, a lo largo del programa, se trabajan de forma transversal los llamados enfoques del aprendizaje (ATL): habilidades como la gestión del tiempo, la autogestión emocional, la comunicación eficaz, la investigación rigurosa o el trabajo colaborativo. Estas competencias son tan importantes como los contenidos, y son las que marcan la diferencia en el perfil del alumno que egresa del IB.
La evaluación también refleja este enfoque integral: los alumnos son valorados mediante una combinación de exámenes externos estandarizados y trabajos internos elaborados durante el curso. Además, el núcleo del programa —TOK, Monografía y CAS— también se evalúa con criterios propios, donde se valora tanto el proceso como el resultado, y donde la reflexión y la originalidad juegan un papel fundamental.
Por último, el currículo del PD está profundamente impregnado de la mentalidad internacional del IB. Cada asignatura, cada proyecto, cada reflexión, está orientada a formar jóvenes capaces de comprender otras culturas, respetar distintas formas de pensar, y actuar de forma ética y comprometida en un mundo cada vez más global, complejo e interdependiente.
En El Valle Alicante, el currículo del Programa Diploma no es una meta final, sino el punto de partida hacia una vida académica y personal sólida, libre y con propósito. Aquí, los alumnos no solo se preparan para entrar en la universidad. Se preparan para entrar en el mundo, con la seguridad de saber quiénes son, qué les importa y cómo pueden contribuir.
El alumno que comienza el PD no solo escoge asignaturas: elige un camino de madurez, profundidad y descubrimiento personal. En El Valle Alicante, el currículo se convierte en un mapa que traza preguntas, debates, proyectos y decisiones que marcarán su entrada al mundo adulto.
Cada alumno construye su propio itinerario: selecciona seis materias, elige en qué quiere ir más allá, y aprende a equilibrar su curiosidad con el compromiso. Algunos se sumergen en la literatura, otros se adentran en las ciencias o afinan su pensamiento lógico en matemáticas. Pero todos, sin excepción, aprenden a pensar por sí mismos, a conectar disciplinas, a defender sus ideas y a explorar con honestidad intelectual aquello que les importa.
El Programa Diploma no es lineal ni predecible. Cada experiencia académica está acompañada de un núcleo formativo que no se mide solo en conocimientos, sino en conciencia. La Monografía invita a la investigación
independiente y sostenida; Teoría del Conocimiento les enseña a dudar con sentido y a argumentar con rigor; y CAS transforma la vida cotidiana en un espacio de creación, acción y servicio.
Todo lo que sucede en el aula está diseñado para expandirse fuera de ella. El currículo no busca que los estudiantes lo memoricen, sino que lo vivan: que comprendan cómo se construye una idea, cómo se investiga con método, cómo se actúa con ética. Y lo hacen acompañados, pero con libertad; con estructura, pero con espacio para decidir; con exigencia, pero también con confianza.
Aprender en el PD es ensayar la universidad, sí. Pero también es ensayar la vida real. Es enfrentarse a temas complejos, convivir con la duda, gestionar tiempos y emociones, defender con argumentos, trabajar en equipo y asumir que cada decisión académica dice algo sobre quiénes somos y hacia dónde queremos ir.
Por eso, en El Valle Alicante, el marco curricular del PD no se limita a ofrecer asignaturas de calidad. Ofrece un escenario educativo que exige lo mejor de cada alumno, y al mismo tiempo les da las herramientas para descubrir quiénes quieren ser.